Espejos retrovisores electrocrómicos: conoce sus principales características
Los beneficios de esta nueva tecnología son múltiples a la hora de conducir. Mejora la concentración y aumenta la seguridad vial, por ello es un punto importante a tomar en consideración a la hora de escoger un vehículo.
Uno de los elementos fundamentales en la conducción de un automóvil son los espejos retrovisores. Desde su introducción a mediados de 1914 se han transformado en un componente básico y también obligatorio al momento de aprobar las regulaciones mínimas de seguridad vial. Pero ¿Sabías que existe más de un tipo? en esta nota te lo contamos.
En estos últimos años los espejos retrovisores se han transformado en un punto importante a tomar en consideración a la hora de comprar un auto que más se adecua a nuestras preferencias. Hasta no hace mucho, estos elementos no involucraban tecnología alguna. Sin embargo, una de las primeras modificaciones que se le introdujo al espejo retrovisor para evitar el deslumbramiento, fue que, por medio de una palanca manual, el conductor podía atenuar el reflejo que produce tanto el sol, como las luces de otros vehículos, siendo algo sencillo pero eficaz.
Sin embargo en la actualidad, el avance de la tecnología ha permitido la creación de los espejos retrovisores electrocrómicos. En su interior incorpora un vidrio multicapa que al recibir corriente eléctrica cambia su opacidad, haciéndose menos transparente y oscureciéndose de manera automática. Este tipo de espejos retrovisores pueden emplearse tanto en el espejo retrovisor interior central, como en los espejos retrovisores exteriores izquierdo y derecho, siendo cada vez más comunes en vehículos nuevos y de alta gama.
¿Cuáles son sus principales características?
Para explicarlo de manera simple, este tipo de espejos están formados por varias capas, lo que en su conjunto produce una reacción química en su interior permitiendo su regulación automática. Una de estas capas está compuesta de viológeno, lo que produce que el vidrio se tiña más rápido, otra capa sirve de almacenamiento de iones, una tercera que se encarga de conducir la energía a través de las capas y por último, se encuentra la capa hecha de metal reflexivo. Lo que en consecuencia, permite que el conductor no sufra del enceguecimiento producido por otros vehículos, regulándose de manera automática conforme se modifican las condiciones lumínicas en el exterior.
En general los espejos retrovisores electrocrómicos tardan aproximadamente unos 6 segundos en oscurecerse, y entre 8 a 10 segundos en aclararse. Para que el espejo vuelva a su posición natural, se le aplica la misma corriente eléctrica, pero en sentido contrario. Además, el conductor puede elegir si encender o apagar esta función apretando un “switch” en la parte posterior del espejo.
Como podemos ver, los beneficios son múltiples a la hora de conducir. Por un lado, la regulación automática permite que el conductor no se desconcentre a la hora de ajustar el espejo retrovisor. Además, influye directamente en una mejora a la seguridad vial, ya que se mantendrá una condición lumínica favorable en todo momento. Esperemos que esta tecnología sea cada vez más común y que se comience a incorporar de manera masiva a la oferta automotriz.