Las minivan, auge y caída de una tipología familiar
La minivan salvó al grupo Chrysler de la bancarrota, a mediados de los ochentas, y durante mucho tiempo fue la silueta más vendida en Estados Unidos. Pero en la actualidad está en vías de extinción, a manos de los grandes SUV.
Por Leonardo Pacheco
Antes de enfocarnos en la parte de esta historia que involucra al fabricante Chrysler, es importante conocer el origen del formato minivan, el primer ejemplar de este tipo que se vio en el mundo. Su nombre es Scarab y es obra de la marca estadounidense Stout, y aunque si bien no se le considera un automóvil de producción masiva sino que un prototipo fabricado en pequeña serie, es importante reconocer el papel que jugó, ya que le dio forma a una nueva tipología y nada menos que en 1932.
Habiendo aclarado el origen, pasemos a los detalles más gruesos de esta historia. Siguiendo en Estados Unidos, el mercado automotor de la posguerra estaba plagado de sedanes, station wagon y pickups, vehículos enormes y funcionales que hasta finales de los setentas cumplieron a cabalidad las exigencias de los usuarios, muchos de ellos con familias numerosas a cuestas.
Cuando el grupo familiar crecía el automóvil de la casa se hacía pequeño, pero se seguía utilizando. En postales de los cincuenta hacia adelante era común ver niños viajando en la caja de una camioneta o cuatro y hasta cinco personas apretadas en la banca trasera de un sedán; parecía un espectáculo circense más que un paseo de fin de semana.
De a poco los station wagon fueron sumando una tercera corrida de asientos, y esa simple solución fue recibida de buena manera por esos angustiados padres de familia que algunas veces debían dejar a uno de sus hijos mayores en casa para darle espacio a los más pequeños; obviamente que esa decisión generaba discusiones.
A principios de los setenta la crisis del petróleo obligó a reducir no solo el tamaño sino que la cilindrada de los automóviles comercializados en Estados Unidos y en los países limítrofes, tanto así que esos enormes station wagon equipados con tres corridas de asientos dejaron de ser vistos como una solución… más bien como un problema, porque no había forma de colmar sus estanques.
Y nuevamente las familias de la época se vieron enfrentadas a la problemática del espacio disponible en el habitáculo, ya que los compactos vehículos japoneses -que aprovecharon ese momento para arrebatarles clientes a las marcas locales- estaban lejos de ser capaces de ofrecer la volumetría interior de esos extintos station wagon.
Por obra del destino un talentoso ejecutivo fue despedido de la Ford Motor Company en 1979, dejándolo libre para ingresar ese mismo año a la Chrysler Corporation; nos referimos a Lee Iacocca. Así como en la Ford Iacocca dejó tras de sí un exitoso modelo llamado Mustang, en Chrysler hizo lo mismo pero con una idea muy diferente… la minivan.
En efecto, Iacocca no creó la minivan pero la rescató del olvido y la adaptó para cumplir un noble papel en el presente; en ese presente pretérito, porque recordemos que estamos hablando de principios de los ochentas.
El 2 de noviembre de 1983 sale al mercado la Dodge Caravan y su hermana gemela Plymouth Voyager al año siguiente, generando una inmediata y positiva reacción en los compradores, hasta el punto de que en su primer año de vida se vendieron más de 200 mil unidades de la Dodge; en 1989 se estrenó la minivan de lujo Chrysler Town & Country.
Las marcas japonesas también quisieron tomar un trozo de ese suculento pastel pero su voraz apetito no logró ser saciado, porque a los estadounidenses les gustaban las minivans construidas por marcas locales, así que Honda y Toyota se quedaron con las ganas; incluso Oldsmobile trató de participar, pero no logró vencer al grupo Chrysler.
Al final de esta historia nos queda claro que la minivan es casi una marca registrada del grupo Chrysler, algo así como Jeep, y el asunto es que las minivans le han cedido su espacio a los grandes SUV equipados con tres corridas de asientos, aunque sabemos que su oferta de espacio es mucho menor.
Fueron un éxito absoluto, le generaron grandes sumas de dinero a Chrysler, pero en la actualidad esta silueta casi ha desaparecido, y sino fuera por algunos transportes VIP de hoteles o servicios de taxis en aeropuertos solo estarían en los museos. La minivan va de salida, eso está claro, pero nadie puede desconocer los grandes atributos que posee esta tipología.