Omoda C5, una nueva marca que se hizo esperar.
Por fin Omoda plantó bandera en nuestro país, tras un preámbulo bastante largo. Arremete con el modelo C5, un SUV muy bien equipado y que obtuvo cinco estrellas en las pruebas de la ANCAP.
Por Leonardo Pacheco
Lo primero es comentarles que Omoda es una marca perteneciente al Grupo Chery, la misma casa donde habitan, entre otras, Exeed, Jetour y Jaecoo, la que dicho sea de paso llegará a Chile durante el primer semestre de este 2024. Su propuesta es apuntar hacia lo alto, tanto en materia de calidad como en lo que respecta a diseño y equipamiento, cualidades que sin lugar a dudas serán determinantes a la hora de alcanzar su objetivo.
El sport utility C5 es su carta de presentación, una entrada triunfal sin duda porque el citado modelo logró las máximas calificaciones que se pueden obtener en las pruebas de seguridad realizadas por la ANCAP (Australasian New Car Assessment Program); seguramente que en algún momento se someterán al juicio de la Latin NCAP.
El C5 exhibe un diseño exterior que apela a una serie de soluciones ya vistas en otros ejemplares, pero que claramente gustan a los más jóvenes. Por ejemplo, la mascarilla es de tipo paramétrica sin marco, el pilar C está oculto y abatido, y los faros de ledes son delgados. Pertenece al segmento de los SUV C, por lo que mide 4.400 mm de largo, 1.830 mm de ancho, 1.588 mm de alto y cuenta con 2.630 mm de distancia entre ejes.
Siguiendo con el diseño, en la zaga nos encontramos con unas luces de posición bastante osadas, con un sonsacado en el punto donde abrazan los flancos, para continuar con un portalón amplio y prominente, con una luneta pequeña y un alerón en lo alto de su marco; no es que Omoda hubiese inventado la rueda… pero sabe cómo usarla.
En el habitáculo admite cinco ocupantes y desde 378 litros de carga, destacando en este ámbito lo bien que luce el puesto de conducción gracias a la presencia de soluciones atractivas y ergonométricas, así como al empleo de materiales de muy buena calidad. Por supuesto que el black piano no podía estar ausente, así como el clúster digital y la pantalla táctil, ambos monitores de 10,25”.
La gama está compuesta por tres niveles de equipamiento, Comfort, Luxury y Prestige, y en el grado “desde” contamos con climatizador, la citada pantalla con acceso a Apple CarPlay y Android Auto, cargador inalámbrico, controles por voz, control de crucero, encendido sin llave y luz ambiental configurable, ente otras amenidades.
En seguridad la propuesta estándar también es destacable, ya que se anuncian seis airbags, frenos ABS+EBD, frenado de emergencia, controles de estabilidad y tracción, asistente de partida en pendiente, control de descenso, sensores en ambos parachoques, cámara de retroceso y limitador de velocidad… para agregar en el escalón más alto un paquete de ADAS compuesto por diez ítems, entre ellos la alerta de colisión frontal, la cámara con visión en 360° y la alerta de cambio involuntario de carril, por citar algunos.
En lo técnico se anuncian dos opciones de motorización, ambas turbo gasolineras. La primera es de 1,5 litros y entrega 145 cv y 210 Nm de torque, impulsor que está unido a una caja de tipo CVT que emula nueve velocidades. El segundo bloque es de 1,6 litros y eroga 183 cv y 275 Nm de par máximo, y en este caso lo acompaña una transmisión DCT de siete velocidades; estos recursos técnicos son exclusivos de la variante Prestige.
El fabricante chino ofrece una garantía ilimitada para el motor, además de 7 años o 200 mil km para lo demás, y revisiones preventivas cada 10.000 km. La lista de precios para el C5 (sin bonos aplicados), parte en $15.990.000 y llega hasta los $19.490.000.