Salones del Automóvil, el ocaso de una tradición

Hace algunos años los salones del automóvil eran una cita obligada para los fabricantes, el escenario perfecto para develar sus nuevos modelos y el centro neurálgico donde se reunían los emisarios de la prensa y los fanáticos de las cuatro ruedas. Pero en la actualidad los motorshow están en decadencia, siendo reemplazados por eventos menos onerosos e incluso por la vía digital.

Por Antonio Salazar / Fotos Newspress

Ginebra, París y Frankfurt, por el lado europeo. Tokio en el lejano Japón, Detroit en suelo estadounidense y Sao Paulo en el ámbito regional. Estos son los salones más famosos e importantes del mundo, eventos con un peso histórico significativo y que a través de los años se transformaron en modelos a seguir para los encuentros de menor envergadura; después vinieron Shanghái, Dubái, Chicago, Buenos Aires e incluso Chile.

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El título del Salón del Automóvil más antiguo del mundo lo ostenta París, evento que se desarrolló por primera vez en 1898, es decir habiendo transcurrido 13 años desde la creación de ese medio de transporte llamado automóvil. Siempre en el contexto europeo le sigue en antigüedad el Salón de Ginebra, porque la muestra helvética abrió sus puertas en 1905, aunque desafortunadamente solo existen registros fotográficos desde 1929 en adelante; en ese momento una de las novedades fue el lujoso SSK de la firma alemana Mercedes-Benz.

En Norteamérica, en Estados Unidos por supuesto, es el Salón de Detroit (NAIAS) el más antiguo, ya que su primera edición se llevó a cabo en 1907, como un evento cúspide del motor que de cierto modo fue opacado en la década del cincuenta por el salón itinerante Motorama; pero con el correr de los años fue el NAIAS (North American International Auto Show) el motorshow estadounidense por excelencia.

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Con respecto a Frankfurt, podemos decir que su primera edición formal se celebró en la década de 1920, aunque ya desde 1897 se realizaba una muestra temática en Berlín, en el Hotel Bristol, cuya historia se vio interrumpida en 1914 por efectos del estallido de la Primera Guerra Mundial; después del receso el motorshow germano deambuló por varias ciudades, hasta que en 1951 se radicó en Frankfurt.

Lo que está claro, es que los grandes salones del automóvil no son más de cinco, aunque por su situación de neutralidad, trayectoria y por ser la cita que abre el calendario europeo, es Ginebra el evento más importante. Y es muy probable que sea el único sobreviviente al cabo de este lamentable proceso de extinción.

Nuevos escenarios      

No hay que ser un experto en la materia para entender las razones por las que los salones del automóvil están en retirada. Los costos son altísimos, casi imposibles de enfrentar incluso por las marcas líderes del mercado, siendo la segunda razón que el factor sorpresa dejó de existir por culpa de la información que fluye por las vías digitales; antes había que esperar el momento del destape para conocer las novedades… ahora todo se sabe desde antes.

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Un Salón del Automóvil posee ingredientes muy especiales, como son la ornamentación de los stands, los brillantes ejemplares expuestos, la belleza de las anfitrionas y todo el espectáculo que giro en torno a las presentaciones de los fabricantes; es un paraíso para los aficionados y un punto de encuentro para la prensa especializada.

¿Qué viene ahora? La verdad es que la extinción de los grandes salones no la podemos detener, por más esfuerzos que se realicen, pero afortunadamente existen otros escenarios en los cuales las marcas pueden develar sus nuevas creaciones. Es el caso del Festival de la Velocidad de Goodwood, el Concurso de Elegancia de Pebble Beach, el Salón Privé de Inglaterra e incluso la competencia de ejemplares antiguos Le Mans Classic, en Francia.

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Si bien no son eventos netamente dedicados a la industria, el marco de público reunido en ellos y por el hecho de ofrecerse un espacio más exclusivo para realizar las develaciones, transforman a estas citas en escaparates perfectos y menos costosos para los fabricantes. Claro que por razones lógicas no le sirve a cualquier marca o producto, porque a modo de ejemplo, si Chevrolet desea presentar un nuevo Spark, al tipo de público que asiste a la competencia de regularidad histórica Mille Miglia (Italia) ese lanzamiento no le resultará interesante; distinto es si se presenta un Audi o un Alfa Romeo.

Para los fanáticos es una lástima que los grandes salones del automóvil estén desapareciendo, para ser reemplazados por otro tipo de eventos del motor e incluso por ferias tecnológicas, las que reciben con los brazos abiertos a esa nueva camada de vehículos electrificados. Pero vivimos en un mundo vertiginoso que no detiene su avance, por lo que solo nos resta aceptar los hechos y comenzar a ver esas citas alternativas como los únicos “salones del automóvil” que existirán en un futuro no tan lejano.