El motivo por el que este auto terminará siendo parte de tu vida personal y profesional.
En este auto crecí.
Y estoy convencido de que también puede acompañarte a ti en una etapa importante de tu vida.
Por algún motivo siempre llamaba la atención.
No sé si era su color negro, lo bien que se ve cuando está limpio, o ese techo panorámico estiloso que lo hace distinto. Probablemente es una mezcla de todo.
Sales de tu trabajo cansado.
A veces choreado.
A veces sudado por el calor de Antofagasta.
Llegas al estacionamiento, te subes al Citroën C3, enciendes el motor, conectas tu música por bluetooth, prendes el aire acondicionado para capear el calor de la ciudad y empiezas a manejar.
Poco a poco dejas atrás la zona de trabajo.
Tomas la costanera.
El motor 1.4 bencinero, económico pero ágil, responde bien.
Es un auto liviano, fácil de manejar, que no te exige nada raro. Simplemente avanza contigo.
Te pilla una luz roja.
Miras hacia el lado.
El mar de Antofa, el sol comenzando a bajar… una vista increíble.
Suena el teléfono.
Tu pareja te llama y te dice que está en un restaurante con amigas y te pregunta si puedes sumarte. No lo tenías planificado, pero claro que sí.
Llegas a casa, te cambias y sales de nuevo.
Luces encendidas, noche de verano, otro temazo de fondo.
El Citroën C3 2011, 5 puertas, cómodo, con buen espacio en el maletero, listo para todo.
Llegan a un restaurante de la costanera, podría ser Aurora.
La noche fluye. No bebes, estás manejando.
Al final, tu pareja te pide si puedes dejar a dos amigas cerca. Accedes.
Se suben al auto y apenas se sientan dicen:
—“¡¿Pero qué es esto?! ¡Esto es como ir en un teleférico!”
Tú sonríes y respondes:
—“No es Pan de Azúcar… pero algo se parece.”
Las dejas y sigues con tu pareja.
Ella quiere pasear un poco, tomar aire. Van al mirador de Coviefi.
No hace falta bajarse del auto.
Bajas los vidrios, miran el cielo, las estrellas se ven por el panorámico, mientras suena Pink Floyd de fondo. Todo calza.
Vuelven a casa.
Al día siguiente, a trabajar de nuevo.
Llegas a la oficina, entras al estacionamiento y te estacionas fácil, sin dar vueltas innecesarias.
El tamaño del auto es casi perfecto para la ciudad, ni grande ni incómodo, justo lo necesario para moverte sin estrés.
Ese mismo día, tu jefe te pide que lo acompañes a hacer unos trámites.
Lo pasas a buscar y lo llevas en tu Citroën C3.
Durante el trayecto conversan. Te pregunta por tu futuro, por lo que quieres lograr.
Le cuentas tus planes, tus ideas, todo lo que has hecho por la empresa.
Él se baja del auto.
Y tú sigues manejando con una sensación difícil de explicar.
Este Citroën C3 2011 no es solo un medio de transporte.
Es un auto económico, cómodo, bien cuidado, fachero, y listo para seguir acompañando a alguien que esté construyendo su camino personal y profesional.
Tal vez ahora te toque a ti.
📩 Escríbeme para coordinar visita y verlo sin compromiso. (Sector Cerro Paranal, sur de Antofagasta).
📄 Documentación al día.
🚗 Auto disponible para revisión.