El Ferrari 488 Spider de 2017 no es simplemente un automovil; es una declaración de intenciones, una obra maestra de la ingeniería italiana que marcó un antes y un después en la historia de los superdeportivos V8 de Maranello , Para entender la magnitud del Ferrari 488 Spider, debemos sumergirnos en su motor. Ubicado en posición central-trasera, late un propulsor V8 de 3.902 centímetros cúbicos (3.9 litros) con dos turbocompresores. Este motor, perteneciente a la familia F154, fue una auténtica revolución. Ferrari aplicó toda su experiencia de la Fórmula 1 para crear un motor turbo que se sintiera y respondiera como uno atmosférico, eliminando casi por completo el temido "turbo lag" (el retraso en la entrega de potencia).
La aceleración de 0 a 100 km/h se clava en los mismos 3.0 segundos. Más impresionante aún es el tiempo que tarda en alcanzar los 200 km/h desde parado: tan solo 8.7 segundos. Es una cifra que lo sitúa en el territorio de los hypercars. La velocidad máxima declarada por Ferrari supera los 325 km/h, una barrera psicológica que pocos descapotables pueden soñar con alcanzar. Toda esta potencia se gestiona a través de una transmisión de doble embrague de 7 velocidades derivada de la F1, que realiza cambios de marcha de forma casi instantánea, ya sea en modo automático o utilizando las levas de fibra de carbono tras el volante.