5 consejos para que la depreciación no afecte tanto tu auto
Cuando un auto sale del concesionario, inmediatamente comienza a perder valor. Eso se debe a la depreciación, término que podríamos definir como la “disminución del valor de un bien por el uso y el transcurso del tiempo”. Y en los autos puede ser mucho más castigadora. Se habla de que solo por salir del concesionario, un vehículo nuevo ya pierde en promedio un 20 % de su valor y, en cinco años, puede que haya perdido hasta el 50% de su valor inicial.
Así que si estás pensando en comprar un auto, ante estas cifras tan poco alentadoras vamos a repasar algunos consejos para que la depreciación no afecte tanto tu auto.
Elige informado
Antes de comprar un auto te debes informar bien sobre lo que ofrece el mercado automotriz y seleccionar según tus necesidades. Revisar cuando cesa la producción de un modelo o fijarte en la confiabilidad de la marca es muy importante. También puede resultar muy interesante mirar los vehículos más vendidos en el 2020, pues podrían tener una salida más fácil en el mercado de autos usados si el día de mañana decides venderlo. Otro factor importante antes de comprar es el combustible a elegir. Aunque el diésel todavía puede ser una opción para muchos, en la actualidad los autos híbridos y eléctricos son los que se están posicionando como la opción para las ciudades. Por último, el color es un factor que afecta a la depreciación, aunque no lo parezca. Los colores llamativos son los que se ven más afectados en su valor potencial de reventa, versus los neutros como el negro, el blanco o el plateado que son los que menos se deprecian.
Los usados también son una opción
¿Por qué escoger un auto usado en vez de uno nuevo? Ya mencionamos que los autos nuevos se deprecian con solo salir del concesionario, por ese motivo también puede ser muy interesante la compra de un vehículo usado con pocos kilómetros ya que se ha depreciado todo lo que tenía que depreciarse. En este caso habría que mirar bien el mantenimiento que ha tenido, que esté en las mejores condiciones para que no se convierta en un dolor de cabeza. Siempre es necesario pedir todo el historial del vehículo, que haya pasado las revisiones en talleres oficiales e incluso estaría bien saber el número de propietarios que ha tenido. Algunos datos se podrán conocer pidiendo un informe del auto.
Mención aparte merecen los autos clásicos. Hay una burbuja importante alrededor de algunos vehículos considerados como históricos, que alcanzan en la actualidad un valor muy superior al que tenían originalmente. Comprar un clásico no es sinónimo de evitar por completo la depreciación, pero es cierto que hay un buen número de modelos que mantienen bien su valor.
Cuando ya tenemos el auto…
Una vez que has comprado el auto, toca que lo cuides para que la depreciación no lo afecte tanto. Haz las mantenciones periódicas, lávalo de manera permanente para que no se deteriore la pintura y cárgalo con combustible.
Mantén un kilometraje bajo
La primera medida y la más lógica es la de controlar el número de kilómetros recorridos. Los expertos en este tema afirman que el kilometraje anual de un auto en promedio debería ser de 15.000 a 20.000 kms. Ese valor es el que marca la diferencia a la hora de vender el vehículo, ya que no vale lo mismo un automóvil de hace 3 años con 50 mil kilómetros que el mismo auto del mismo año con 100 mil kms.
Por ello debes procurar no rebasar esta media, a menos que sea absolutamente necesario, pues si tienes que utilizar el auto todos los días para ir al trabajo no hay mucho control del kilometraje que valga, así que se aplicará dentro de lo posible.
Evita el tunning o cualquier modificación extra
Lo siguiente que hay que intentar cumplir es mantener el auto estrictamente de serie, pues los compradores siempre buscarán un automóvil que luzca lo más parecido a como se veía saliendo del concesionario. Cualquier tipo de modificación o tuning hará que el valor del vehículo se reduzca.
Haz los mantenimientos que correspondan
El mantenimiento del auto es uno de los más importantes para no aumentar la depreciación. Un comprador siempre verificará que el auto se encuentre en las mejores condiciones mecánicas. Por ello, intenta hacerlas en centros oficiales y con tu mecánico de confianza, dejando todas las reparaciones bien documentadas.
Y cuando decidas venderlo procura que no tenga abolladuras o problemas en la pintura, pues esos desperfectos reducirán su valor. Lo mismo con la suciedad, una rutina de limpieza hace que el auto luzca como nuevo y la percepción mejore.
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